Concluyen aspirantes a la rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) período de comparecencias en medio de un proceso plagado de violencia de género.
Desde el día del registro las críticas hacia la seis aspirantes Eréndira Fierro, Patricia Zarza, Maricruz Moreno, María José Bernáldez, María Dolores Durán y Laura Benhumea no se centraron en la trayectoria académica de las Doctorantes, tampoco en sus planes de trabajo; estas se dieron por su aspecto físico, relaciones políticas y hasta su vida personal.
El proceso para renovar la rectoría de la UAEMéx inició con acusaciones de “acarreo” de alumnos, dando a entender que los universitarios son susceptibles a la corrupción y que por unos décimos extras apoyaría a la que nombraron “candidata oficial o la del rector” Eréndira Fierro, por el simple hecho de estar en las filas del Gabinete Universitario en los últimos cuatro años -aunque no era la única- hasta el momento la Comisión Especial Electoral no ha dado como válidas dichas acusaciones.
A la ex secretaria de Administración se le criticó su aspecto físico, su relación con el rector, Carlos Eduardo Barrera Díaz, todo ello a través de las redes sociales, a sus espaldas e inclusive se mencionó que este “era el hombre detrás de ella” reforzando los estereotipos de género, además de minimizar el hecho de que la UAEMéx tendrá por primera vez una mujer rectora.
Patricia Zarza fue otra de las aspirantes atacadas y tachadas de oficial; se le atribuyeron nexos con personajes como el ex gobernador, Eruviel Ávila Villegas o priistas como Arturo Huicochea asesor del ex gobernador, César Camacho Quiroz; jamás se le dio importancia a su propuesta de trabajo o su calidad académica.
Laura Benhumea logró un mayor respaldo tras ganarle la lucha jurídica a la UAEMéx, inclusive sectores que no comulgan con su pasado político priísta la respaldaron en su lucha como la facultad de Humanidades. Adicionalmente se manejó en memes que detrás de ella estaban ex rectores como José Martínez Vilchis.
A pesar de las frases que reforzaban los estereotipos de género “como los ex rectores están detrás..” los colectivos feministas no se pronunciaron, tampoco exhortaron a centrarse en las propuestas para combatir la violencia de género aún presente en la institución.
Sin embargo si arremetieron contra María José Bernáldez, tras la declaraciones de una catedrática de la facultad de derecho que aseguró ser agredida sicológicamente por la ex directora, todo durante el M8, a la aspirante nunca se le dio el derecho de explicar lo ocurrido.
La aspirantes menos atacadas fueron María Dolores Durán y Maricruz Moreno, sin embargo tampoco hicieron un llamado a la sororidad por los ataques de género que estaban recibiendo algunas de las otras aspirantes.
De esta manera la primera rectora llega producto de una elección marcada por la violencia de género, donde las propuestas y la valoración de cada aspirante por su perfil profesional y académico quedaron en un segundo plano, no así las descalificaciones, los adjetivos y los ataques hasta en su vida privada.
Hay que recordar que las reglas para elegir a la rectora no fueron establecidas por esta administración, están contenidas dentro de la Legislación Universitaria, la cual en los últimos cuatro años ni ningún grupo solicitó modificarla, sino hasta que inició la sucesión.

