Disposición del agua es cada vez más compleja

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La acelerada tasa de crecimiento demográfico, la modificación de los patrones de consumo, la ubicación de las viviendas, las condiciones físicas y geográficas, la traza territorial y distribución del espacio, entre otros factores, provocan que el acceso y disposición del agua sea cada vez más compleja, señaló el profesor e investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México, David Iglesias Piña.

Puntualizó que este cúmulo de factores, aunado al desaprovechamiento por fugas derivado del deterioro de la infraestructura y el costo monetario que ello implica para distribuir el recurso, reducen cada vez más las posibilidades de aumentar la cobertura, frecuencia y presión del agua, afectando la calidad de vida y los niveles de desarrollo social.

El autor del artículo “La valoración económica y mercantilización del agua de consumo humano en el Estado de México” resaltó que el agua para consumo humano (potable) se ha convertido en un indicador importante para determinar el nivel de bienestar social y explicar su comportamiento contemporáneo en los diferentes entornos territoriales.

En México, dijo, alrededor de 12 millones de personas enfrentan la carestía del líquido, en tanto que en el Estado de México 1.3 millones de habitantes todavía no disfrutan del vital recurso.

Aseveró que al cierre de 2006, se estimaba que había en el mundo mil 100 millones de personas que no tenían acceso al agua potable, y a finales de 2014 esta carestía creció a ocho mil 835 millones de seres humanos sin dicho satisfactor.

La transformación del agua de consumo humano de un bien público a un recurso nominal mercantilizado, refirió David Iglesias Piña, está relacionada son su disponibilidad limitada, calidad y demanda creciente; un recurso cuyas múltiples funciones la convierten en elemento necesario para el funcionamiento de la economía, la reproducción y la calidad de vida de la humanidad.

Por ello, concluyó, las tendencias demográficas en México plantean grandes retos con relación al suministro, distribución y tratamiento de aguas. Dentro de 15 años, de mantenerse las tasas actuales de crecimiento demográfico (1.8 por ciento), la población será de 141 millones de habitantes, pero la disponibilidad de agua por habitante tenderá a reducirse notoriamente en los próximos 20 años y se tornara muy crítica y preocupante, pues se estima que dentro de 25 años habrá 21 millones de mexicanos más.